Viajes, experiencias, una gran valoración por las cosas hechas a mano y sobre todo, un concepto personal de la moda a la que, sin duda, reivindica como arte, es lo que nos lleva a entrevistar al alma de la firma “india-granadina” Dal Bat, Pilar Jiménez Torrecillas.
-Un día, tras un viaje, vuelves a Granada y decides cambiar las cifras, porque tengo entendido que estudiaste Empresariales, por las telas. ¿Cómo se produce ese cambio?
Pues la verdad que, como tú dices yo estudié Ciencias Económicas y Empresariales, parte aquí y parte fuera. Pero, digamos que nunca fue lo mío. En mi casa siempre se ha cosido desde que yo era pequeña. A mí madre le gustaba coser, bordar,… y teníamos una señora que venía una vez en semana, y yo siempre pegaba los botones, me ponían a coser las típicas cosas… . Y bueno, yo quería hacer Bellas Artes y me dijeron que eso no era carrera. “Tú estudia algo que sirva para algo y luego ya haces lo que tú quieras “. Y bueno, estudié Empresariales pero siempre me quedó en la cabeza lo que me gustaba. Además, cuando estuve viviendo en París empecé a asistir a cursos de modelaje en barro (desnudos y esas cosas) y cuando empecé a buscar trabajo dió la casualidad que fue en una empresa de moda, que siempre me había gustado. Allí, trabajé como compradora, no como diseñadora.
En realidad, mi trabajo es una mezcla de todo eso, del viaje, de mi formación, que me sirve para lo que hago, aunque soy malísima con los números (eso se lo dejo a los profesionales)…y la idea y el concepto de moda que siempre ha estado ahí, y eso lo metes todo en una coctelera, y dices: estoy haciendo lo que me gusta y además, sin planearlo nada, sino que ha sido todo de manera muy natural. Ha sido muy progresivo, muy desde cero, como un puzzle en el que van encajando las piezas.
-Y se crea Dal Bat…
Bueno, ya llevo diez años. Empecé vendiendo en mi coche donde llevaba una maleta con cosas que yo hacía y las iba vendiendo puerta a puerta. Empecé con bolsos porque requería menos técnica, técnica de patronaje,… una prenda tiene mucho estudio, mucho componente técnico porque los patrones tienen que estar perfectos, la prenda tiene que estar muy probada , el tejido tiene una importancia relevante en el efecto que tiene sobre la persona… Y los complementos son más independientes, más autónomos, no necesitan tanto de la persona para existir y respirar bien. Y entonces yo pensé, esto es más fácil, porque plásticamente sé si algo me gusta o no. El equilibrio y el sentido del color tú sabes si entra dentro de tu sentido de la composición… y por eso empecé por ahí, porque era más sencillo y también por azar. Cuando me di cuenta de que esos objetos se podían rodear de otros, fue cuando empecé a hacer prêt-a porter.
-Y, ¿cómo fueron esos inicios de prêt-a porter?, ¿cómo se dio ese paso? Porque supongo que como me decías antes, ¿no sería tan repentino?
Pues también muy por azar. En el taller con el que trabajo en India, que es un taller que yo monté, al principio sólo era un señor que en el mercadillo pegaba etiquetas en los chales que yo hacía con mi amigo y socio indio. Entonces un día cuando ya hacíamos más bolsos y más cositas le dije, mira ¿por qué no haces estas camisas que van a juego con estos bolsos y van en un bordado similar? Y después de esta camisa pues mira pienso que esta camisa con un pantalón tal…y entonces es lo que te digo, se ha ido componiendo y se ha ido creciendo.
-No sé si continúas con tu socio en India, siendo así ¿cómo organizáis el proceso de producción de vuestras prendas?
Sí. Él trabaja desde allí. Es el que, bueno antes tengo que decir que somos amigos más que socios. Él se encarga de comprar toda la materia prima, todos los tejidos, y yo hago la selección del tejido, del color, de la calidad, gramaje para que entre dentro de los diseños de la colección, lo hago yo. Pero la compra para la producción la hace él, el seguimiento de la fabricación también, los controles de calidad y los envíos desde India. Digamos que él se encarga de toda la parte práctica. Y además controla también el taller, que ahora son nueve personas, el jefe de taller y otras ocho. Y bueno, como el medio es duro, lleva el control como puede porque es muy complicado.
-¿Entonces una parte del taller se encuentra en India y otra en España?
Parte de la producción, como ha ido creciendo (ahora forman parte de las colecciones prendas que antes no existían como los abrigos o prendas más de costura, que requieren más exactitud a la hora de confeccionarlas) lo he dejado en España. Y todo lo que es más prêt-a- porter es lo que he dejado en India. Todo lo que son bordados (porque ahora es imposible bordar en España, a mí los bordados de máquina no me gustan, me gusta mucho el bordado artesanal dándole un enfoque contemporáneo porque tampoco me gusta el sentido de la tradición literal), se sigue haciendo en India. También toda la parte de, lo que allí son tejidos propios, como la seda, el crochet, los puntos hechos a manos, los bordados, …todo eso se sigue haciendo allí. Y aquí, pues todo los que son prendas pesadas, prendas tecnológicas,…se mantienen en España.
-Sin embargo, tus colecciones no están muy influenciadas por la estética India.
No. En el sentido literal no, si ves la prenda es totalmente europea, aunque pueden llevar algún componente. Pero son prendas de calle que pueden hacerse en Dinamarca, en Canadá o fabricadas en Portugal. Lo que sí tienen es el sentido de la tradición, de la mano artesana, el material, y también el color, la influencia del color. Yo antes era mucho más sobria y por esa evolución y ese contacto con el color, se ha ido introduciendo y se ha ido reflejando. De hecho, el otro día veía una colección mía y decía “por Dios, cuánto color, no parece mía”.
-Evidentemente, las colecciones son proyectos constantes pero, a nivel empresarial ¿tienes algún otro proyecto en mente?
Sí. Tenemos en mente abrir una franquicia en Marbella, nos lo han propuesto. Y bueno, lo más inmediato es empezar a comunicar en medios a nivel nacional en prensa y contar con la colaboración de una agencia de comunicación, porque ya sabes lo importante que es la presencia en los medios para una marca de moda. Por lo demás, seguir creciendo, seguir creciendo, seguir creciendo,… y perfeccionando lo que ya se está haciendo, porque es muy complejo. Por mucho que a la gente le cueste imaginarlo, una prenda es muy compleja sobre todo, cuando se hace desde un estudio de diseño de moda. Hay partir de un boceto, preparar un patrón, cortar ese patrón, qué esté perfectamente asentado, traducirlo al tejido y después fabricarlo. Yo no subcontrato, entonces compro desde el botón, la cremallera, el forro,…o sea, que el proceso es completo desde el principio hasta el final. Y por eso es también mucho más lento porque requiere una atención absoluta y no tienes a nadie a que te rinda cuenta.
Nosotros somos nosotros en India y aquí. De hecho en India, ellos funcionan como una cooperativa, los beneficios son para ellos, ellos fijan sus precios y así se acordó desde un principio, para que fueran poco a poco entrando en la inversión que habíamos hecho, para que fuera algo que les perteneciera.
-Bueno, pero aún así eres empresaria y…
No. No, yo no soy empresaria… (risas)
-Pero digamos que al llevar un negocio, tendrás que tener en cuenta aspectos como las tendencias y después quizás adaptarlas a lo que uno desea hacer. ¿Cómo llegáis a ese compendio? o ¿apostáis por lo que es en esencia Dal Bat?
Realmente yo hago lo que me gusta. Evidentemente la tendencia, puesto que está ahí, tiene una influencia en tu trabajo, pero yo creo que el ejercicio es el inverso, es intentar abstraerse de ella. Sino, pierdes la identidad y te confunde. Lo mejor es, cuando estás preparando algo, ver lo menos posible para evitar esa contaminación, que está tan presente,… . Hay empresas que se dedican a hacer cuadernos de tendencias a los que tendríamos acceso si quisiéramos, pero no es el objetivo. El objetivo es hacer moda pero con el carácter, la esencia y la marca de diseñador como es Dal Bat sino, las cosas serían de otra manera. No partiría del estudio de la prenda y me dedicaría como muchas otras empresas a hacer un copiar y pegar, que es mucho más rentable. Pero el objetivo no es vender, vender, vender.
-Como tú misma nos cuentas embarcarse en un proyecto de este tipo no es fácil. ¿Qué piensas del apoyo que se da a los jóvenes creadores hoy en día?
Pues que debe ser así, es lo ideal. Hay que apostar por la moda y apoyar todas las iniciativas válidas. Por supuesto hay un hueco para eso, aunque claro desde mi punto de vista, yo creo que al final lo que mueve este tipo de iniciativas es la pasión y el deseo del que lo hace. Sino, yo hubiera abandonado muchas veces ya sino, fuera porque me veo incapaz de hacer otra cosa.
- Pero, ¿crees que se le da suficiente apoyo? Hay concursos, premios,…
Creo que ahora se le está empezando a dar más. Creo que ahora hay organismos como Surgenia o como Idea que están apoyando las iniciativas de moda en Andalucía y además están intentando aunar fuerzas, agrupar lo que estaba antes muy disgregado para que todas las fuerzas vayan encauzadas y no estemos dando tiros a diestro y siniestro. También hay entidades como Extenda, que apoya la iniciativa a la exportación, Creo que en Andalucía se están haciendo muchas, muchas cosas y que también hemos comprendido que el diseño, sea en el campo que sea, es la clave para el futuro. Realmente, tal y como están montados a nivel mundial los sistemas de producción, sería absurdo pensar que podemos competir en rapidez y precio con industrias como la India o la China. Entonces, hay que competir en diseño en cualquier campo bien sea en arquitectura, en diseño gráfico,… o en moda que además, hay que apoyar y hacer apuestas importantes por el diseño de moda, entendido como tal, no tanto como una industria sino, desde un punto de vista más artístico y de originalidad.
-Para ir finalizando, dime un básico para ti que no sean los vaqueros o el LBD (vestido negro).
En lo que respecta a mis colecciones te podría decir que los básicos siempre están traducidos. Cuando hay un básico siempre está trabajado, está bordado o está hecho en otro material que le confiere una identidad especial. Si fuera un básico para mí, pues te podría decir que un jersey de cuello vuelto negro, aunque yo no los haga y un pantalón con un corte sastre bien elaborado y con una factura impecable.
-Dime un actor, actriz, un movimiento o corriente,… que siempre se mantenga como una inspiración.
Realmente el tema de la inspiración en la moda es un concepto que yo entiendo de una forma diferente. Es muy raro, muy raro, que yo diga “me voy a basar en los años 20” y desarrolle una colección en torno a eso. Normalmente mi proceso es el inverso, desarrollo una colección y después todas las ideas confluyen y van hacia algo que explican más un momento vivido, un pensamiento,… y a través de éste se elabora una colección. Aunque está claro que hay iconos de la moda que yo admiro como es Coco Chanel, no solamente por lo que ha representado en la moda sino, por lo que ha representado como mujer por su faceta elegante y emprendedora. Pero esto es evidente, yo creo que muchos diseñadores pueden pensar en ese tipo de figuras para hacer una colección. Pero mujeres elegantes y representativas hay muchas. Cualquier mujer podría inspirarme si me la imaginase con mis prendas.
Para ver sus prendas, sólo tenemos que visistar su showroom de la calle San Isidro, diseñado precisamente por su hermano, el arquitecto Antonio Jiménez; un lugar que no merece la pena perderse y que por ello, ha sido galardonado recientemente con el prestigioso premio Saloni.

